Etiqueta agregada: ‘fernando belaunde

22
Oct
08

rebote: Protagonistas de la época, HENRY PEASE, PERÚ 21

Hoy, 9 de octubre, se cumplen cuarenta años de la ocupación de Talara y La Brea-Pariñas a la IPC. La fecha fue conmemorada durante el velascato como el “Día de la Dignidad Nacional”; con el tiempo, el feriado pasó al 8, día del combate de Angamos. Sobre el velascato, reproduzco fragmentos de una entrevista dada por Henry Pease a Perú 21.

Algunos estudios señalan que en 1968 la Fuerza Armada se sentía frustrada porque (…) los políticos se negaban a hacer los cambios que el país reclamaba. – Eso lo he oído muchas veces y es cierto. Aquella generación de oficiales sí tenía una presencia nacional. No estaban sentados en Lima. (…)
Al gobierno de Belaunde lo desestabilizaron a punta de censuras (a los ministros) hasta hundirlo. El Legislativo –controlado por la coalición Apra-UNO– fue atenazando e impidiendo la reforma agraria. Eso fue clave en el desgaste, aunque lo que más impactó fue la pérdida de la página once del contrato con la IPC.

(…) ¿Qué fue para usted el régimen de Velasco? – Un gobierno de militares y clases medias que se propuso tomar en serio la reforma. Yo lo he llamado el tercer reformismo del siglo XX. El primero fue el aprista, el segundo fue el belaundista, pero ambos fracasaron frente al poder oligárquico (…) Perón era un líder de masas. Pero Velasco no lo era.

¿Qué era Velasco? – Su primer discurso fue uno leído que decía ’sudaremos y sudaremos para salvar al país’. (…) los militares se refugiaron en su institucionalidad para armar desde allí el cambio. Y eso tiene limitaciones. Yo no tengo dudas de que las reformas tenían efectos democráticos, pero no eran democratizadoras en el sentido político de la palabra, sino en el sentido social. (…)
Velasco solía decir que la ‘revolución peruana’ era irreversible, (…) ¿Por qué lo irreversible fracasó? – Porque siempre somos capaces de hacer las cosas peor de lo que ya se hicieron (ríe). Además, ¿quiénes tenían esa voluntad de reforma? No fue la Fuerza Armada, sino un núcleo de ella. (…)
¿Y cuál es su impresión hoy de aquella reforma agraria velasquista? – Yo hago solo una pregunta. ¿Qué hubiera pasado en el Perú si aparecía Abimael Guzmán antes de la reforma agraria? ¿Qué habría pasado si cualquier famoso gamonal hubiese sido ajusticiado por estos de Sendero? ¿No se hubieran convertido en líderes de masas? Yo no digo que la historia se pueda escribir para atrás, pero acá todo se le quiere ver en orden ideológico. Entender las cosas es comprenderlas en su tiempo. (…)
¿Qué tan antiimperialista fue el régimen militar? – En nuestro caso fue la experiencia más contundente (…) En los años veinte el tema antiimperialista fue clave en Mariátegui y Haya, pero ese debate radical no se repitió así en los sesenta. El imperialismo en los sesenta se cosifica en la IPC. Ese era el símbolo.
¿La confiscación de los diarios en 1974 fue el mayor error del velasquismo? – Fue un grave error. No sé si el mayor, pero fue uno de los graves errores. (…) Lo que se pretendió resultó siendo todo un sancochado peor de lo que había.
(…) ¿Acaso la competencia era posible cuando había gamonales? No, pues. El gamonal mataba, excluía, reprimía o encarcelaba a quien fuera a competir con él. (…)

¿Cómo se explica la aparición del general Francisco Morales Bermúdez? – Morales Bermúdez es producto de la crisis en los militares, que se da por la agudización de las contradicciones entre ellos, pero con un factor clave: la enfermedad de Velasco. Ese fue el principio del fin.(…) Si antes en el gobierno de Belaunde se enfrentaban dos poderes del Estado, los enfrentamientos en el gobierno militar eran dentro del Consejo de Ministros.
(…) [Velasco] vivió y murió pobre. Tuvo un enorme poder y no se quedó con nada. (…) Es verdad que ni estaban preparados para entender valores democráticos centrales ni los expresaron, pero estaban muy seguros de una cuestión previa: para hablar de ciudadanía yo tengo que hablar de relaciones sociales más iguales. Al mismo tiempo, no puedo coger a un personaje de mediados del siglo XX y convertirlo en una propuesta para el siglo XXI (…)
¿Siente usted que se ha sido muy injusto con la figura de Velasco? – No, porque ese es el destino que han tenido en el Perú todas las figuras. Ese ha sido el destino de Leguía y de Odría (…) pero ha sido el destino de la mayoría de personas probas también. (…)
Dígame, ¿usted cree que en estos cuarenta años el Perú ha mejorado? – Yo creo que por muchas razones el Perú ha mejorado. (…) Todavía faltan muchos elementos de integración, pero el gobierno militar tuvo la capacidad de cancelar el orden viejo y tuvo muchas limitaciones para construir el orden nuevo. (…) preguntas incómodas que no debemos dejar de hacernos, como: ¿por qué un partido como el Apra pactó con Prado y con Odría?, ¿por qué fue imposible que pactarán Haya y Belaunde? (…) Por el caudillismo. Porque los caudillos no pueden aliarse y menos puede uno aliarse con el que es más joven y que le va a perdurar. Pero creo que esa es solo una dimensión de la respuesta. Hay que buscar las demás.
AUTOR: MICHAEL A. ZÁRATE/ ENTREVISTADO: HENRY PEASE/ MEDIO: PERÚ 21/ PUBLICADO: 28 DE SETIEMBRE DE 2008
22
Oct
08

columna: Recordando a Belaunde Terry, CÉSAR HILDEBRANDT

No fui justo con Fernando Belaunde Terry. No fuimos justos. No le perdonamos nada.
Y ahora que la política peruana parece a veces un muladar es bueno recordar lo mejor del legado de Belaunde: su probada honradez, su incapacidad para la rapiña.
Belaunde murió en un departamento de 50,000 dólares que, años atrás, había comprado Violeta Correa, la compañera de toda la vida.
Belaunde había vendido su casa de Inca Rípac, en Jesús María, y había hecho lo mismo con su departamento playero en la playa La Honda. Parte de ese dinero se lo había ido gastando en pequeños gustos y con lo que quedó -más la ayuda de algunos populistas- había accedido a un departamento mesocrático, amoblado sin ninguna demasía.
Pero pasada su segunda presidencia, más que octogenario, vendió esa última propiedad, obtuvo por ella 90,000 dólares y repartió ese dinero entre sus tres hijos. Sabía que la muerte lo había empezado a rondar.
Por esos años, Violeta había recibido una escueta herencia. Con ese dinero –unos 50,000 dólares- compró el piso donde ambos vivirían lo que les quedaba de vida y donde ella se moriría –porque la muerte siempre es una traición- antes que Belaunde.
Dicen que Belaunde jamás pensó que sobreviviría a quien había sido la mujer que lo sacó de la pena y lo liberó de la sonrisita limeña. Dicen que quedó devastado y que miró la muerte como un modo de reunirse con Violeta. En el entierro de su mujer, el arreglo floral que le dedicó tenía encima una tarjeta sencilla con una sola frase escrita con caracteres de anuncio: “¡Espérame!”
De Belaunde se puede decir que no hizo esto y que omitió aquello, que permitió la proximidad de los PPK y las mañas de Ulloa y las representaciones de Rodríguez Pastor. Se puede decir también que “la conquista del Perú por los peruanos” sonaba a campanario antiguo y a tautología de bandera. Y hasta puede decirse que con Belaunde el arte de cerrar los ojos a la realidad adquirió ribetes de tragicomedia. Le sucedió cuando llamó abigeos a los guerrilleros de los 60 y cuando reincidió en algún adjetivo bandoleril en el momento en que Sendero asomó su sangrienta pezuña.
Pero también habría que decir –y no se dijo a tiempo, no lo supimos decir a tiempo- que Belaunde reivindicó la serenidad del centro, la naturalidad del justo medio, el pragmatismo tranquilo del sentido común. Porque este hombre de modales pensados y hablares de lavanda jamás fue tentado por ningún extremo. La mesura fue su gran pasión.
Y lo más importante: Belaunde no tocó un centavo del tesoro público, no se hizo rico en la presidencia de la República, no se ensució en contabilidades invisibles ni firmó declaraciones juradas plagadas de mentiras.
Y hoy que la política peruana consagra la impunidad y azuza el saqueo -desde los pollos de un pobre diablo llamado Anaya hasta los negocios de aguas servidas próximos a consumarse en lo de Taboada-, hoy es preciso decirle a los jóvenes que la política de este país supo también de gente decente que llegó al poder sin dinero y salió del poder sin dinero. Sin dinero pero con honor.
Y es bueno que lo escriba un periodista que fue implacable con Fernando Belaunde. Un periodista que hoy extraña a rabiar esa perseverancia en el decoro que hoy agiganta su figura.

nota NUNCA ESCRITA: A propósito del natalicio de Fernando Belaunde, ocurrido el 7 de octubre de 1912, y de cumplirse cuarenta años del golpe de 1968.



de vuelta al ruedo

port0012

 

Diciembre 2009
L M X J V S D
« Ago    
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
28293031  

Categorías

Blog Stats

  • 3,908 hits

Top Clicks

  • Ninguno

Flickr Photos

Full of Christmas Colors  (334/365)

L'era delle ginocchia sbucciate

ubachuva

More Photos
Watch videos at Vodpod and other videos from this collection.