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Comúnmente reconocemos en el presidente Alan García al jefe de Gobierno y menos perceptiblemente, en la práctica, al jefe de Estado, cuando debería ser al revés.
En efecto, el presidente debiera ser más un jefe de Estado que un jefe de Gobierno, cargo este que bien tendría que ser administrativamente asumido cada vez más por el primer ministro.
De esta manera el presidente evitaría desgastes propios del día a día gubernamental y se recostaría en la reserva de confianza pública que por lo general entraña una jefatura de Estado.
Como ha ocurrido con sus predecesores, García también encarna a la nación, constitucionalmente.
Por lo visto, nuestro sistema presidencialista le asigna así toda una trinidad de poderes. Y claro que depende de él saberla usar y administrar en un solo puño o más democráticamente, delegándola.
Las necesidades de desconcentración del poder en el país aconsejan, sin embargo, encontrar en nuestro sistema presidencialista fórmulas adecuadas de distribución de funciones y tareas capaces de hacerlo más útil y eficiente.
Con la experiencia de haber cedido algunos tramos de poder en lo que va del ejercicio de su régimen, en su primer ministro de turno, el ahora renunciante Jorge del Castillo, García ha sentado el buen precedente de lo que se supone delegar el gobierno del día a día y de reivindicar la jefatura de Estado.
En vísperas de la designación del reemplazante de Jorge del Castillo y de la consiguiente recomposición del Gabinete Ministerial, García tiene que hacer más nítida esa separación de roles, que por supuesto no tiene que estar en función del ejercicio del poder por el poder sino de la administración eficiente del Gobierno y del Estado, en sus respectivas competencias.
Si bien esta separación de roles debería formar parte de una eventual futura reforma constitucional, su práctica por delegación viene a constituir una salida importante y decisiva al problema de un presidencialismo monocéntrico que termina por morderse la cola.
Una buena separación de roles, entre jefatura de Gobierno y jefatura de Estado contribuirá por último a un mejor balance de poderes y a una mejor relación del Ejecutivo con los demás poderes públicos, como el Congreso y el Poder Judicial.
Desde una real y efectiva jefatura de Estado García estará en mejores condiciones para generar los horizontes de mediano y largo plazo que necesita el país y de los que el gobierno del día a día se desentiende todo el tiempo por la propia absorción de sus energías.
autor: JUAN PAREDES CASTRO
medio: EL COMERCIO/ publicado: 11 DE OCTUBRE DE 2008
En su libro La revolución constructiva del aprismo. Teoría y práctica de la modernidad (Lima, 2008), Alan García busca demostrar que su viraje hacia el neoliberalismo constituye un retorno hacia las verdaderas posiciones de Haya de la Torre.
Argumenta García que Haya de la Torre era un abierto enemigo de las reformas de Velasco Alvarado, mientras que los apristas -en primera línea Alan García- cometieron el error de leer la revolución militar como la “realización de lo que había propuesto el Apra desde 1931“.
Esto habría llevado a que “adoptaran como propias las estatizaciones, el modelo colectivista en la agricultura y el manejo estatal del comercio de muchos servicios y bienes” (104-105). El resultado fue que se compraron el proyecto de Velasco Alvarado, un modelo y conceptos que eran “totalmente ajenos a la ideología de Haya y su trabajo dialéctico”. Así, el primer gobierno de Alan García “resultó más velasquista que hayista” (108). García reniega hoy de su apostasía y enmienda rumbos virando hacia el sano neoliberalismo.
En verdad, Haya de la Torre sostuvo públicamente posiciones contrarias a lo que afirma Alan García. En febrero de 1970, en el Día de la Fraternidad, reclamó la paternidad intelectual de las reformas que realizaban los militares, protestando porque estos no reconocían la deuda intelectual que le tenían: “Debemos estar insatisfechos porque no es manera, aceleradamente y furtivamente, de llevar esas ideas adelante y de esconderlas, sobre todo ocultando su origen y procedencia (“75 años en la vida de un líder”. Diario La Prensa. 7 Días del Perú y del Mundo. Nº 609, 22 de febrero de 1970). Lo mismo sostenía un año después: “nosotros estamos de acuerdo con una sana transformación del Perú, con un cambio que preconizamos siempre y por el cual fuimos perseguidos y se nos dijo extremistas, desleales y hasta antiperuanos” (“Por pedir lo que ahora se hace, fuimos perseguidos y acosados, afirma Haya”. Última Hora. Suplemento Político Sábado, 20 de febrero de 1971). Siguiendo su propio razonamiento, Alan García, al ser “velasquista” durante su primer gobierno, era pues ortodoxamente hayista.
Alan García presenta hoy a Haya, además de profeta, como un precursor del entreguismo neoliberal. Pero es injusto endilgar a Haya claudicaciones de las que solo él debería responder: “Seamos sinceros -declaraba Haya-: todo esto va en transición hacia un futuro de socialismo; pero mientras tanto los capitalistas tienen derechos” (“Lo que no dijo Haya de la Torre (Primera Parte)”. Caretas. Nº 431, marzo 3 de diciembre de 1971).
autor: NELSON MANRIQUE
medio: PERÚ 21/ publicado: 7 DE ABRIL DE 2008
22
Oct
08
tercero: humo y fetidez
EL BOMBERO SE QUEMÓ. Finalmente, Jorge del Castillo dejó el Ejecutivo tras el ‘escandaloso escándalo’ de corrupción, ya conocido como PETROGATE. Fue una semana tormentosa, en la que el gabinete hacía agua y el premier echaba humo de estarse quemando a fuego lento.
La sensación que queda tras esta crisis es la de una horrible sordidez, en la que nada está suficientemente claro. La denuncia se hizo pública el domingo en Cu4rto Poder (Am. TV), pero los audios –es evidente- ya se venían traficando -o vendiendo- con anterioridad. Muchos intereses, oscuros y maliciosos en su mayoría, han actuado tras bambalinas.
Están los asquerosos apristas –León-Químper- que cometieron los actos de corrupción en la concesión de lotes petroleros. Sin embargo, ¿quién los grabó? Quien lo haya hecho, violó sus derechos constitucionales, le corresponde al Poder Judicial evaluar el peso jurídico de una prueba ilegalmente obtenida. Las especulaciones apuntan a Petro-Tech, la empresa directamente afectada por el arreglo con Discover Petroleum (habría sido un gesto apropiado de Rosa María Palacios [Prensa Libre, Am. TV], mencionar que su esposo está estrechamente vinculado con Petro-Tech). La versión de Químper es que Canaán se asoció con Petro-Tech. Otros, por el contrario, creen que el mismo Mininter de Alva Castro estuvo implicado en este asunto.
El humeante Del Castillo mencionó que los audios habían sido maliciosamente editados, lo que es obvio. Alguien se tomó el tiempo de grabar y escuchar todas las conversaciones de las ‘ratas’, y las editó adecuadamente para minar explosivamente a unos –como el premier-, no tocar a tantos otros –corren apuestas- y dejar limpio al presidente García.
Otro actor ha sido el grupo El Comercio. No queda claro cuándo entran a escena, pero se ha denunciado que ya tenían audios con alguna anterioridad al 5-O –también se dijo lo mismo de Lourdes Flores, quien lo desmintió, y que García habría sido informado del contenido de la denuncia antes de su divulgación, lo que parece creíble-. De los audios difundidos luego, varios lo fueron por El Comercio y Perú 21; los periodistas del grupo han estado entre los más animosos por la caída de ‘Jorgito’.
El gran denunciante, Fernando Rospigliosi, cuyas razones para hacerlo serían su ‘excelso deber periodístico’ y la revancha por su censura como ministro, ha afirmado que los audios se los dejaron en su puerta (¿?). Según dicha versión, el remitente habría sido ‘Fernando Santo Domingo’, un operador oscuro que ya los medios han bautizado como ”estampilla profunda’.
Luego vienen los actores políticos; salvo la desmentida ‘pepita’ sobre Flores, parece que la oposición sí ha actuado cuando el chupo ya había reventado. Es evidente que Humala y Flores actuaron oportunista e irresponsablemente, pero estaban en su derecho. En el caso de los fujimoristas, quienes tenían en Del Castillo a su más importante contrario en el gobierno –a diferencia de los vicepresidentes fujimoristas y las alianzas en el Congreso-, esto debe haber sabido a manjar. La reduciada AP quizá quiso tomar revancha por el quinquenio 63-68, en el que el Apra se trajo abajo a seis gabinetes belaundistas. Si bien PP apoyó la censura, no queda clara la posición de Alejandro Toledo. Finalmente, dentro del mismo partido aprista, pese a la consternación por el escándalo y la preocupación por el régimen alanista, no pocos dirigentes habrán estado deseosos de la caída del ‘bombero’ y no pocos militantes la habrán visto como la oportunidad –hoy fallida- de que sea un gobierno verdaderamente del partido.
Del Castillo fue un buen primer ministro, era lo que Raúl Díez Canseco debió ser para Toledo; no obstante, era ya necesario un gran cambio en el gabinete. Quizá habría sido más digno entregar el cargo en fiestas patrias. Del Castillo rescató el diálogo y el buen humor, pero también la coherencia y el respeto por las conviciones personales; demostró que, contrariamente a lo que se suele pensar, el premier debe ser un político, un hombre con respaldo partidario y congresal. El jueves, el gabinete se disponía a realizar uno de los actos más dignos, dadas las circunstancias: acudir al Congreso y, en uso de sus facultades constitucionales, pedir dar explicaciones en ese mismo momento para proceder a solicitar la confianza del Parlamento. Era lo que correspondía, el gabinete daría explicaciones y sería censurado; pero ‘Jorgito’ perdió los papeles, pero los congresistas se corrieron dizque ofendidos y quizá temiendo censurar al bombero –el próximo premier habría podido hacer cuestión de confianza sobre cualquier cosa y ellos habrían tenido que aceptarla a menos que desearan irse a sus casas, para ellos también era mejor forzar el cambio por decisión presidencial-.
García, en tanto, se refugió en las Fuerzas Armadas para afianzar su poder y ya había propuesto el premierato al lambayecano el miércoles. Varios especulan que él mismo generó la crisis… El premier entrante, Yehude Simon, es un invitado ni aprista ni apristón pero un político, un hombre reconocido por la mayoría de sectores políticos, visto bien por los grupos de poder y con respaldo regional. Fue diputado por IU y condenado por la dictadura fujimorista. Es, sin duda, “un interesante experimento”, como dijo Enrique Zileri (Prensa Libre, Am. TV, 10-08).
Mientras tanto, Rómulo ‘Ratón’ Alegría sigue prófugo, han muerto dinamitados y acribillados varios civiles y militares en Huancavelica, aún no tenemos candidato a Contralor y hasta ahora nadie explica las muertes de ronderos en Ayacucho.
CARICATURA: ALFREDO MARCOS
SOBRE EL TEMA: MIRKO LAUER/ CÉSAR HILDEBRANDT ayer/ CÉSAR HILDEBRANDT hoy
“¿Qué significa que el Presidente de la República personifica a la Nación? Pobre la primera dama, porque eso de acostarse con la nación todas las noches debe ser complicado“.
- Henry Pease (Reforma del Estado) en picaresca diatriba constitucional.
AUTOR: Henry Pease García
MEDIO: FRASES PUCP















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