Archivos para la Categoría 'poesía'

30
Nov
08

poesía: Soneto LXVI, PABLO NERUDA

Sabrás que no te amo y que te amo
puesto que de dos modos es la vida,
la palabra es un ala del silencio,
el fuego tiene una mitad de frío.

Yo te amo para comenzar a amarte,
para recomenzar el infinito
y para no dejar de amarte nunca:
por eso no te amo todavía.

Te amo y no te amo como si tuviera
en mis manos las llaves de la dicha
y un incierto destino desdichado.

Mi amor tiene dos vidas para amarte.
Por eso te amo cuando no te amo
y por eso te amo cuando te amo.
poemario: CIEN SONETOS DE AMOR (1959)
14
Nov
08

columna: La herética de Martín Adán, ANDRÉS PIÑEIRO

EL TRÁNSITO DE TRAVESÍA DE EXTRAMARES A ESCRITO A CIEGAS.
Una conocida anécdota pone de manifiesto la conciencia que empieza a tomar Martín Adán de la actitud herética en su obra a partir de los años sesenta. El poeta envía los originales de La mano desasida. Canto a Machu Picchu (1960) al padre Gerardo Alarco pidiéndole a éste que retirara los versos que considerara ofensivos a la fe cristiana. (…)
No es la primera vez que Adán se ocupa de la divinidad en términos que ameritaran la censura eclesiástica. En el “Aloysius Acker” (1932) y en el Escrito a ciegas (1961) apreciamos el cuestionamiento que hace el poeta de los presupuestos cristianos. Es más, en los poemarios que seguirán a La mano desasida -Mi Darío (1967) y Diario de poeta (1973)- la distancia frente a dichos presupuestos se acrecentará llegando incluso a un claro enfrentamiento. “Dios es un adjetivo. Yo soy Él, y lo ignoro”, leeremos en su último texto.
La Iglesia católica define la herejía como la negación o duda pertinaz de una verdad que debe asumirse con fe. El hereje, quien ha recibido el bautismo, no está fuera de la creencia, sino que se encuentra en una perspectiva de incredulidad.
La “herejía poética” de Martín Adán, que nosotros denominamos “herética” para distinguirla de la herejía en el plano teológico, es una condición de posibilidad de su propia obra y alberga tres aspectos con relación a la tradición cristiana: cuestionamiento, alejamiento y confrontación. (…)
(…) Pero, cabe preguntarse, ¿qué clase de herejía lacera la poética de Martín Adán? Ciertamente el poeta ha transitado del más exacerbado dogmatismo de Travesía a la fascinante libertad herética del Escrito a ciegas. Es el tránsito del éxtasis visionario a escribir a tientas sobre una realidad desconocida ajena a la doctrina cristiana. ¿Qué ha sucedido en el alma desgarrada del poeta para que adopte una actitud que lo aleja de dicha doctrina?
La ceguera está unida al infortunio, pero también a la sabiduría. El Escrito a ciegas no alberga una angustia lacerante, sino una serena ironía, un tono profético que le permite distanciarse de la tradición cristiana para internarse por aquellos aspectos cuestionables de la misma. Como el ciego que solo tiene el bastón para orientarse, el poeta ya no mira a un cielo que se niega a responder y solo encuentra la palabra para definir sus nuevas inquietudes. En Travesía la mirada es diametralmente opuesta, la conformidad con la tradición cristiana lo conduce a una angustia desgarradora. (…)
En el Escrito a ciegas observamos las dudas del poeta por las verdades reveladas. Desde la perspectiva cristiana la duda es alejamiento. Para Martín Adán también; pero no todo alejamiento lo conduce a la duda. En algunos momentos, alcanza una distancia tal de los dogmas cristianos que le permite afirmar y no dudar de sus hallazgos verbales.
(…) La soledad en el “Día”, es decir en el Reino Escatológico, es asumida como un acto individual que no involucra a la especie humana. Aquí su lado divino que no alcanza a cabalidad. El “absoluto” -libre de determinaciones o relaciones- en la “Zoología” coloca el acento en su lado “animal”, en donde el pensamiento, como antes la “soledad”, lo excluye. Sin embargo, el poeta, con la imagen del “carnívoro feroz”, enfatiza la idea de que en algún momento se produjo o consumó su anhelo; pero que no es capaz de dar cuenta en palabras de este acontecimiento.
Y no alcancé al furor de lo divino/ Ni a la simpatía de lo humano./ Lo soy y no lo siento ni así me siento./ Soy en el Día el Solitario/ Y el absoluto en la Zoología si pienso,/ O como carnívoro feroz si agarro.
(…) En los versos siguientes está el núcleo de la “herejía” de Martín Adán. Podemos apreciar dos aspectos del distanciamiento del dogma cristiano por parte del poeta. El primero, la duda. El segundo, asumir una disyuntiva en donde es posible no ser la “Creatura” sino el “Creador”.
¿Soy la Creatura o el Creador?/ ¿Soy la Materia o el Milagro?/ ¡Qué mía y qué ajena tu pregunta!…/ ¿Quién soy? ¿Lo sé yo acaso?/ ¡Pero no, el Otro no es!/ ¡Sólo yo en mi terror y en mi orgasmo!
(…) no asume la posibilidad de salvarse. La búsqueda ontológica de un nuevo “ser” lo ha llevado a vislumbrar que dicha salvación podría obrar si él fuera “otro”. Ni la “sensibilidad” ni el “entendimiento” lo han llevado a buen puerto. Cuando experimenta el éxtasis visionario no puede dar cuenta de éste sin desnaturalizarlo.
Yo buscaba otro ser/ Y ése ha sido mi buscarme./ Yo no quería ni quiero ya ser yo,/ Sino otro que se salvara o que se salve/ No el del Instinto, que se pierde,/ Ni el de Entendimiento, que se retrae.
Se cierra el círculo del Escrito a ciegas. La sabiduría consiste en aceptar que no hay grandes preguntas, por lo tanto, desvirtúa la ingenuidad de indagar por grandes respuestas. Las respuestas del poeta no pasan por indicaciones dichas a su interlocutor para que éste transite por la vida con prudencia; sino por sugerir que las respuestas por las que indaga se encuentran en él mismo. Para descubrirlas es menester seguir el propio camino tal como lo ha seguido el poeta: el encuentro del instante.
Tú no sabes nada;/ tú no sabes sino preguntar,/ tú no sabes sino sabiduría/ pero sabiduría no es estar/ sin noción de nada, sino proseguir o seguir/ a pie hacia el ya.
autor: ANDRÉS PIÑEIRO/ medio: EL DOMINICAL de EL COMERCIO/ publicado: 25 DE MAYO DE 2008
10
Nov
08

poesía: MARTÍN ADÁN, Diario de Poeta

Diario de Poeta (1975)

Diario de Poeta (1975)

Y está como está Amor, por el último beso.
Somos de carne y hueso, sin fin y sin teoría
Que enseñe a ningún tacto a ser una alegría
Y está como está Amor, con su cuerpo y su peso.

Amor es el que está… el beodo en su exceso
O el mendigo, que está con la mano nadía,
O el que hiede a colonia con la mirada mía
O el que estuvo y no está como yo me estoy preso.

El instante es eterno. Uno no es otro: es uno.
Yo no soy mi vecino, yo no soy mi ninguno.
De arrabio personal, de acero latente.

Acero del vivir el día todavía…
La tierna sinrazón en la que yo me acuno:
¡Temo el hacer que impone la lenta poesía!

autor: RAFAEL DE LA FUENTE BENAVIDES (PERÚ, 1908 – 1985)  

poemario: DIARIO DE POETA (1975)
27
Oct
08

columna: Martín Adán, CÉSAR HILDEBRANDT

Entre la rosa y la historia
eligió la historia de la rosa.
No lo entendieron.
No es normal hablar sobre las rosas.
No se estila dedicarle a la rosa
sonetos gongorinos
ni andar por la vida con la barba crecida,
con el gusto por los muchachos en flor,
la vieja gabardina cual velamen
de balsa a la deriva.
Tenía algas enredadas en la barba
y dos volcanes apagados en vez de ojos
y voz de mar cansado
y un método para ser triste y no pedir tregua
y otro para contar mentiras en gerundio
y un último para ser procaz
y jamás disculparse
y una irresistible vocación por
el trastero del idioma
y los enrevesadores del sentido
y unas ganas urgentes por orinar donde estaba prohibido.
La cordura de los asesinos y ladrones
que pueblan la historia y detestan las rosas
terminó de matarlo.

medio: DIARIO LA PRIMERA/ punlicado: 1 DE SETIEMBRE DE 2008/ fuente web: CÉSAR HILDEBRANDT. BLOGGER
nota NUNCA ESCRITA: A propósito del centenario del nacimiento de Rafel de la Fuente, mañana 27 de octubre d 2008.
26
Oct
08

poesía: MARTÍN ADÁN, Escrito a ciegas

¿Quieres tú saber de mi vida?
Yo sólo sé de mi paso,
De mi peso,
De mi tristeza y de mi zapato.
¿Por qué preguntas quién soy,
Adónde voy?… Porque sabes harto
Lo del Poeta, el duro
Y sensible volumen de ser mi humano,
Que es un cuerpo y vocación,
Sin embargo.
Si nací, lo recuerda el Año
Aquel de quien no me acuerdo,
Porque vivo, porque me mato.
Mi Ángel no el de la Guarda.
Mi Ángel es del Hartazgo y Retazo,
Que me lleva sin término,
Tropezando, siempre tropezando,
En esta sombra deslumbrante
Que es la Vida, y su engaño y su encanto.
Cuando lo sepas todo…
Cuando sepas no preguntar…
Cuando no sepas no saber nada
Sino roerte la uña de mortal,
Entonces te diré mi vida,
Que no es más que una palabra de más…
La toda tuya vida es como cada ola:
Saber matar,
Saber morir,
Y no saber retener su caudal,
Y no saber discurrir y volver a su principio,
Y no saber contenerse en su afán…
Si quieres saber de mi vida,
Vete a mirar al Mar.
¿Por qué me la pides, Literata?
¿Ignoras acaso que en el Mundo,
Todo de nadas acumuladas,
De desengrandar infinitudes,
No sino un trasgo
Eterno, sombra apenas de apetito de algo?
La cosa real, si la pretendes
No es aprehenderla sino imaginarla.
Lo real no se le coge: se le sigue,
Y para eso son el sueño y la palabra.
¡Cuídate de su atajo!
¡Cuídate de su distancia!
¡Cuídate de su despeñadero!
¡Cuídate de su cabaña!
¿Quién soy? Soy mi qué,
Inefable e innumerable
Figura y alma de la ira.
No, eso fue al fin… y era al principio,
Antes de donde el principio principia.
Soy un cuerpo de espíritu de furia
Asentada y de aceda ironía.
No, no soy el que busca
El poema, ni siquiera la vida…
Soy un animal acosado por su ser
Que es una verdad y una mentira.
¡Es tan simple mi ser, y tal ahogo,
Con punzada en nervio y carne!…
Yo buscaba otro ser,
Y ése ha sido mi buscarme.
Yo no quería ni quiero ya ser yo,
Sino otro que se salvara o que se salve,
No el del Instinto, que se pierde,
Ni el del Entendimiento, que se retrae.
Mi día es otro día,
Algún no sé dónde estarme,
A dónde no sé ir en mi selva
Entre mis reptiles y mis árboles,
Libros y cementos
Y estrellas de neón,
Y mujeres que se me juntan como la pared y como nadie… o como madre,
Y el recién nacido que sobre mí llora,
Y por la calle
Todas las ruedas
Reales y originales.
Así es mi día cabal,
Hasta la última tarde.
Y escribí libros para persuadirme
A que yo era alguien,
Uno según mi gana
O según mi nadie.
El Otro, el Prójimo, es un fantasma.
¿Existe el aire,
Donde te asfixias y recreas
Respirando, tu cuerpo inane?
¡No, nada es sino la sorpresa
Eterna de tu mismo reencontrarte
Siempre tú los mismos entre los mismos muros
De las distancias y las calles!
¡Y de los cielos estos techos
Que nunca me ultiman porque nunca caen!
(…)
¿Sabes de los puertos encallados
Del furor y del desembarcar,
Y del cetáceo con mojadísimo uniforme
Que no nada y cae ya?
¿Sabes de la ciudad tanta,
Que me parece ciudad,
Sino un cadáver disgregado,
Innumerable e infinitesimal?
Tú no sabes nada;
Tú no sabes sino preguntar.
Tú no sabes sino sabiduría.
Pero sabiduría no es estar
Sin noción de nada, sino proseguir o seguir
A pie hacia el ya.
autor: RAFAEL DE LA PUENTE BENAVIDES (PERÚ, 1908 – 1985)
22
Oct
08

poesía: MARTÍN ADÁN, Poesía mano vacía…

Poesía mano vacía…
Poesía, mano empuñada
Por furor para con su nada
Ante atroz tesoro del Día…

Poesía, la casa umbría
La defuera de mi pisada…
Poesía, la aún no hallada
Casa que asaz busco en la mía…

Poesía se está defuera:
Poesía es una quimera…
¡A la vez a la voz y al dios!… (*)

Poesía no dice nada:
Poesía se está, callada,
Escuchando su propia voz.
autor: RAFAEL DE LA PUENTE BENAVIDES (PERÚ, 1908 – 1985)
poemario: ALOYSIUS ACKER
(*) nota NUNCA ESCRITA: El undécimo verso, en otras versiones es “Que oye a la Vez y al dios”, muestra de la particular debilidad del gran Martín Adán por el parecido entre VEZ y VOZ.
22
Oct
08

portada: de rosa y de cartón

22
Oct
08

poesía: SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ, Soneto XXVIII

A lo mismo
[la muerte de la marquesa de Mancera en 1674]
Bello compuesto en Laura dividido,
alma inmortal, espíritu glorioso,
¿por qué dejaste cuerpo tan hermoso?
¿Y para qué tal alma has despedido?

Pero ya ha penetrado en mi sentido
que sufres el divorcio riguroso
porque el día final puedas gozoso
volver a ser enteramente unido.

Alza tú, alma dichosa, el presto vuelo,
y de tu hermosa cárcel desatada,
dejando vuelto su arrebol en hielo,

sube a ser de luceros coronada:
que bien es necesario todo el cielo
porque no eches de menos tu morada.
poemario: SONETOS
22
Oct
08

poesía: CARLOS OQUENDO DE AMAT, 5 metros de poemas

BIOGRAFÍA


Tengo 19 años
y una mujer parecida a un canto.

LIBRO: 5 METROS DE POEMAS/ AÑO: 1927
22
Oct
08

poesía: SHAKESPEARE, Sonnet CXVI

SONNET CXVI

 

Let me not to the marriage of true minds

Admit impediments. Love is not love

Which alters when it alteration finds,

Or bends with the remover to remove:

O no! it is an ever-fixed mark

That looks on tempests and is never shaken;

It is the star to every wandering bark,

Whose Worth’s unknown, although his height be taken.

Love’s not Time’s fool, though rosy lips and cheeks

Within his bending sickle’s compass come;

Love alters not with his brief hours and weeks,

But bears it out even to the edge of doom:

If this be error and upon me proved,

I never writ, nor no man ever loved.

 

William Shakespeare





de vuelta al ruedo

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