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08
Dic
08

columna: Nabucodonosor contra Mickey Mouse, GUILLERMO GIACOSA

Si Woody Allen condujera los destinos de los EE.UU., las bromas que este país se juega a sí mismo y al resto de la humanidad serían más exitosas o, al menos, generarían risas y no lágrimas. Más allá de demorar a miles de personas en sus aeropuertos, incluidos personajes como Edward Kennedy o el músico Cat Stevens, convertido al islamismo, que, finalmente, fue devuelto al Reino Unido en compañía de su hijita, también tiene en su lista de terroristas a hombres ilustrísimos, como Nelson Mandela, o a mandatarios democráticamente elegidos, como Evo Morales. No faltan tampoco algunos bebés de uno o dos años –como sabemos, edad ideal para comenzar prácticas terroristas–.

Pero, en este show permanente de ingenio y creatividad que ha caracterizado al desgobierno de Bush, la última novedad es la creación de una sucursal de Disneylandia en Bagdad, en el interior de la Zona Verde donde, de tanto en tanto, cae una lluvia de morteros u otros juguetes explosivos. Este peligro constituirá, sin duda, un atractivo suplementario para quienes visiten esta maravillosa burla a un país desangrado. Los gringos, que durante su invasión destruyeron o permitieron la destrucción de zonas y bienes arqueológicos vinculados al nacimiento de nuestra civilización, suplantarán, generosamente, aquellas ruinas viejas y aburridas por las fenomenales expresiones de divertimento tecnológico que representa Disneylandia.
Algo así como un enfrentamiento cara a cara entre Nabucodonosor y Mickey Mouse, entre el Código de Hammurabi y las instrucciones para subir a la Montaña Rusa. La maravillosa Puerta de Ishtar (diosa babilónica del amor, el sexo y la guerra), que los soldados gringos han depredado, competirá ahora con el portal de entrada del nuevo templo del entretenimiento, y el Camino Procesional, que data de hace 2,600 años y que conducía al palacio del rey, se verá disminuido frente a canchitas de golf con pasto sintético. No me extrañará, en absoluto, que los antiguos babilonios dispongan de un lugar especial, algo así como un parque temático hecho con el respeto histórico que los gringos siempre han mostrado, desde Hollywood hasta su Departamento de Estado, por las culturas foráneas. Dicen que el capo militar gringo, general Petraeus, está entusiasmado con la llegada de Disneylandia a Bagdad. Es una señal de que “cosas buenas están pasando en Irak”. Para el intelectual canadiense Chossudovsky, “el parque de diversiones es parte integral de la propaganda de guerra”. Afirma que “sirve para mantener la legitimidad de los invasores y sus valores culturales. El objetivo es reemplazar la realidad con un mundo de sueños”.

¿Tendrá Disneylandia suficiente magia para que los iraquíes olviden los millones de muertos, refugiados y discapacitados, las torturas de Abu Ghraib, el aumento del cáncer en los niños, la destrucción del patrimonio genético de miles de hombres y mujeres, su ciudad capital destruida y con servicios médicos medievales?
No creo, pero tampoco creo que Bush y sus payasos imaginen algo más inteligente y menos ofensivo.
autor: GUILLERMO GIACOSA
medio: PERÚ 21/ publicado: 5 DE AGOSTO DE 2008/ fuente web: REFLEXIÓN PRAGMÁTICA
05
Dic
08

columna: La voz a ti debida, CÉSAR HILDEBRANDT

Ima Súmac ha muerto en un asilo de Los Ángeles. Un comunicado pretende decir que se fue de este mundo “rodeada de los que la amaban”, cuando todo indica que dio el paso entre las brumas del calmante opiáceo que le aliviaba el dolor y las voces apagadas de los que no estuvieron.
Cuando se hizo norteamericana en 1955, muchos peruanos idiotas la maldijeron. No entendieron que para ella era un asunto de impuestos e inmuebles, de cuentas y cargas. Tampoco entendieron que Ima Súmac no necesitaba el pasaporte nativo porque tenía la nacionalidad en la pelambre de cometa negro, en los pómulos de ídolo de arcilla y hasta en ese talento suyo para construirse una leyenda.

Su biografía oficial era una retahila de mentiras maravillosas y trampas cazabobos. Por supuesto que no descendía de Atahualpa como aseguraba manoseando los collares de oro y plata con que se presentaba a las entrevistas, por supuesto que no era sacerdotisa ni virgen del sol ni vestal sobreviviente o reencarnada, por supuesto que Moisés Vivanco no esperó a que ella tuviese 20 años para desposarla, por supuesto que no había nacido en 1927 y por supuesto que no se llamaba Ima Súmac.
Había nacido en Cajamarca en 1922, había pastoreado en Ichocán y había sido descubierta en una función musical escolar por un folklorista cazafortunas que la sedujo tempranamente, le cambió el nombre y las maneras, la emparentó con la dinastía que terminó en Atahualpa y la lanzó a la fama de los cuatro vientos más como una ave canora que como la mujer prodigiosa que era.
Ese folklorista que la hizo mujer en plena minoría de edad y la construyó mito sobre mito se llamó Moisés Vivanco y con él –y también gracias a él- la diva de la voz de oro llegó a Hollywood, se hizo rica y famosa, protagonizó la espantosa película “Secreto de los incas” (con Charlton Heston y otras ruinas), deslumbró a la crítica con el registro de estalactita de su voz y puso sus manos de peruana única en el Paseo de la Fama de Los Ángeles.

Por los años 50, Ima Súmac –nacida Zoila Chávarri del Castillo- era una de las engreidas del sello “Capitol” y no había año que no lanzase un éxito destinado a dejar boquiabiertos a quienes adoraban sus coloraturas de ave amatoria (o de “soprano alada”, como gustaba que la llamaran).
En los 60, sin embargo, llegaron los tiempos de borrasca. Moisés Vivanco tuvo que fugar de los Estados Unidos por haber evadido el pago de impuestos y a la pena de esa separación Ima Súmac sumó una noticia que envenenó para siempre esa relación: su creador y empresario, su marido y contador, había tenido hijos gemelos con la secretaria que ella había saludado cada mañana de los últimos años.
Para esa época, el primer hijo de la cantante –Papuchka Charlie- tenía diez años de edad.
Una gira por Europa y Rusia –invitada por el propio Nikita Kruschev, es cierto- reunió artificialmente a la pareja, que terminaría separándose definitivamente en 1965. Vivanco se fue a terminar de envejecer a España y la cantante continuó su carrera en los Estados Unidos. Tendría todavía algunos éxitos clamorosos, incluyendo el tardío LP “Miracles”, una vasta recopilación de sus mayores hazañas canoras que se lanzó al mercado en 1972.
Hace dos años estuvo en el Perú para ser condecorada por el gobierno de Toledo y por la universidad de San Marcos. Venía después de 30 años gracias a una gestión de Miguel Molinari y se encontró con un país en el que sólo los muy viejos la reconocían. Aun así tuvo corazón para llorar ante esos aplausos que se habían demorado décadas.

Dicen que en el hotel donde se alojó los quince días furtivos que nos visitó, Ima Súmac pidió una radio a transistores porque quería comprobar si lo que le habían dicho era cierto: que en el país que había dejado (y no dejado) en 1944 –fue el año que se fue a Buenos Aires para cantar en Radio Belgrano- la música que invadía casi todo el dial era un combo de guitarras eléctricas y voces recién bajadas de los árboles, de cumbias rebajadas y letras sin ortografía, de chapulines y chapis y princesitas luciendo sayonaras y caries en clave de sol. Dicen que comprobó todo eso y se puso más triste de lo que había venido.
No era para menos.
medio: LA PRIMERA/ publicado: 4 DE NOVIEMBRE DE 2008/ fuente web: CÉSAR HILDEBRANDT.BLOGGER
28
Nov
08

columna: Cómo hacer más eficiente el presidencialismo, JUAN PAREDES CASTRO

Comúnmente reconocemos en el presidente Alan García al jefe de Gobierno y menos perceptiblemente, en la práctica, al jefe de Estado, cuando debería ser al revés.
En efecto, el presidente debiera ser más un jefe de Estado que un jefe de Gobierno, cargo este que bien tendría que ser administrativamente asumido cada vez más por el primer ministro.
De esta manera el presidente evitaría desgastes propios del día a día gubernamental y se recostaría en la reserva de confianza pública que por lo general entraña una jefatura de Estado.
Como ha ocurrido con sus predecesores, García también encarna a la nación, constitucionalmente.
Por lo visto, nuestro sistema presidencialista le asigna así toda una trinidad de poderes. Y claro que depende de él saberla usar y administrar en un solo puño o más democráticamente, delegándola.

Las necesidades de desconcentración del poder en el país aconsejan, sin embargo, encontrar en nuestro sistema presidencialista fórmulas adecuadas de distribución de funciones y tareas capaces de hacerlo más útil y eficiente.
Con la experiencia de haber cedido algunos tramos de poder en lo que va del ejercicio de su régimen, en su primer ministro de turno, el ahora renunciante Jorge del Castillo, García ha sentado el buen precedente de lo que se supone delegar el gobierno del día a día y de reivindicar la jefatura de Estado.
En vísperas de la designación del reemplazante de Jorge del Castillo y de la consiguiente recomposición del Gabinete Ministerial, García tiene que hacer más nítida esa separación de roles, que por supuesto no tiene que estar en función del ejercicio del poder por el poder sino de la administración eficiente del Gobierno y del Estado, en sus respectivas competencias.
Si bien esta separación de roles debería formar parte de una eventual futura reforma constitucional, su práctica por delegación viene a constituir una salida importante y decisiva al problema de un presidencialismo monocéntrico que termina por morderse la cola.
Una buena separación de roles, entre jefatura de Gobierno y jefatura de Estado contribuirá por último a un mejor balance de poderes y a una mejor relación del Ejecutivo con los demás poderes públicos, como el Congreso y el Poder Judicial.
Desde una real y efectiva jefatura de Estado García estará en mejores condiciones para generar los horizontes de mediano y largo plazo que necesita el país y de los que el gobierno del día a día se desentiende todo el tiempo por la propia absorción de sus energías.
autor: JUAN PAREDES CASTRO
medio: EL COMERCIO/ publicado: 11 DE OCTUBRE DE 2008
23
Nov
08

columna: Adiós a la última diva, MIGUEL MOLINARI

YMA SÚMAC. LA VIMOS POR ÚLTIMA VEZ CUANDO REGRESÓ PARA RECIBIR TODAS LAS CONDECORACIONES QUE EL PAÍS LE DEBÍA. EL PRIMER SÁBADO DEL MES, ESTA LEGENDARIA MUJER DE VOZ MÁGICA NOS DEJÓ PARA SIEMPRE. JAMÁS LA OLVIDAREMOS.
Yma Súmac ha muerto. Esta noticia me despertó el lunes e inmediatamente vinieron a mi mente una serie de recuerdos que me llevaron al 2005 cuando inicié en mi humilde espacio televisivo una campaña pidiendo se le otorgue la Orden El Sol del Perú a nuestra gran diva. La campaña dio resultado y en enero del 2006 la prensa anunciaba la llegada al Perú de Yma Súmac, quien arribó a Lima el 2 de mayo y partió –para no volver más– el 16 del mismo mes.
En esos 14 días que duró su visita, el Gobierno le otorgó, en ceremonia realizada en el Palacio de Torre Tagle, la Orden el Sol del Perú; la Municipalidad de Lima la Medalla de la Ciudad; el Ministerio de Educación las Palmas Artísticas; el INC la Medalla de la Cultura; la Universidad Mayor de San Marcos la Medalla Jorge Basadre (entregada por primera vez), entre otras distinciones.
Fueron reconocimientos más que merecidos para alguien que con su voz prodigiosa, su fascinante personalidad y su inmenso arte había conquistado a todos los públicos del mundo.
Y Zoila fue Yma
Nació Yma Súmac el 10 de setiembre de 1922 en el Callao, según consta en su partida de nacimiento. Su padre fue Don Sixto Chavarri, quien se presentó al Consejo Provincial del Callao y registró a su hija como Zoila Emperatriz Chavarri Castillo.
Don Sixto había nacido en Cajamarca y conoció a la que sería su esposa, Doña Emilia Castillo en Pallasca, Ancash.

Yma Súmac estudió en el colegio Santa Teresa de Lima. Se acostumbró a escuchar buena música y pronto quiso estudiar canto. Muchas veces se le vio por la academia Alcedo tratando de conseguir una beca pero nunca pudo lograrlo: “Quiero estudiar pero cuesta tanto”, decía.
Moisés Vivanco había llegado a Lima desde Ayacucho con su conjunto folclórico. Un buen día mientras pasaba por la calle Pileta de La Merced escuchó una voz extraordinaria. Era la voz de Yma y como necesitaba una cantante para su conjunto, no dudó en subir a su casa para hablar con Don Sixto de sus intenciones, pero este se negó.
Poco después, Moisés conoció a las hermanas de Yma y, sin que su padre se enterara, comenzaron a acompañarla a los ensayos con Moisés Vivanco. Ese fue el inicio de lo que sería una de las sociedades más exitosas en la historia de la música.
De Lima al éxito
Luego de algunas actuaciones en Lima, Yma Súmac y Moisés Vivanco se casaron y en 1942 viajaron a grabar su primer disco a Buenos Aires, donde realizaron una serie de presentaciones en Radio Belgrado. Regresan a Lima y salieron de gira por Latinoamérica. Hacia finales de la década del cuarenta llegan a EE.UU. El comienzo no fue nada fácil. Moisés Vivanco recordaba que hasta tuvo que vender pescado en Nueva York para mantener a su familia.
La mala racha duró poco, sin embargo. Luego de la aparición de su primer disco en EE.UU. bajo el sello Capitol, en 1951, el mundo entero se rindió a los pies de la diva. Se vendieron más de 1 millón de copias de ese disco y ese mismo año cantó en el famoso Hollywod Bowl. En 1952 realizaron su primera gira por Europa y África, cobrando cifras fabulosas, debutaron en el Royal Albert Hall de Londres y el Royal Festival Hall ante la reina, y ofrecieron más de 80 conciertos solo en Londres. Ese mismo año ofrecieron 16 conciertos en París y, en 1953, realizaron su primera gira mundial. Al año siguiente, una segunda gira con apariciones en el Lejano Oriente los llevó a ofrecer conciertos en Persia, Afganistán, Pakistán, Birmania, Tailandia, Sumatra, Filipinas y Australia.

Su fama la llevaría a países como Grecia, Israel o Rusia donde fue por dos semanas y se quedó 6 meses ofreciendo conciertos fabulosos. Recibió distinciones de reyes y gobernantes y en Rusia nos cuentan que los soldados sobrevivientes de la segunda guerra mundial le regalaban sus condecoraciones como muestra de admiración.
Hizo películas en Hollywood con Charlton Heston, entre otras estrellas, y en México actuó al lado de Edith Piaf y Libertad Lamarque.
Toda la grandeza de su arte y su gloria quedan evidenciados en un hecho que sonará increíble para muchos: Cuando se presentó en el Teatro el Mikado en Japón, fueron teloneros de su espectáculo Frank Sinatra, Marlene Detrich y el Ballet Lido de París. Creo que no es necesario decir nada más.
autor: MIGUEL MOLINARI
medio: EL DOMINICAL de EL COMERCIO/ publicado: 9 DE NOVIEMBRE DE 2008
14
Nov
08

columna: La herética de Martín Adán, ANDRÉS PIÑEIRO

EL TRÁNSITO DE TRAVESÍA DE EXTRAMARES A ESCRITO A CIEGAS.
Una conocida anécdota pone de manifiesto la conciencia que empieza a tomar Martín Adán de la actitud herética en su obra a partir de los años sesenta. El poeta envía los originales de La mano desasida. Canto a Machu Picchu (1960) al padre Gerardo Alarco pidiéndole a éste que retirara los versos que considerara ofensivos a la fe cristiana. (…)
No es la primera vez que Adán se ocupa de la divinidad en términos que ameritaran la censura eclesiástica. En el “Aloysius Acker” (1932) y en el Escrito a ciegas (1961) apreciamos el cuestionamiento que hace el poeta de los presupuestos cristianos. Es más, en los poemarios que seguirán a La mano desasida -Mi Darío (1967) y Diario de poeta (1973)- la distancia frente a dichos presupuestos se acrecentará llegando incluso a un claro enfrentamiento. “Dios es un adjetivo. Yo soy Él, y lo ignoro”, leeremos en su último texto.
La Iglesia católica define la herejía como la negación o duda pertinaz de una verdad que debe asumirse con fe. El hereje, quien ha recibido el bautismo, no está fuera de la creencia, sino que se encuentra en una perspectiva de incredulidad.
La “herejía poética” de Martín Adán, que nosotros denominamos “herética” para distinguirla de la herejía en el plano teológico, es una condición de posibilidad de su propia obra y alberga tres aspectos con relación a la tradición cristiana: cuestionamiento, alejamiento y confrontación. (…)
(…) Pero, cabe preguntarse, ¿qué clase de herejía lacera la poética de Martín Adán? Ciertamente el poeta ha transitado del más exacerbado dogmatismo de Travesía a la fascinante libertad herética del Escrito a ciegas. Es el tránsito del éxtasis visionario a escribir a tientas sobre una realidad desconocida ajena a la doctrina cristiana. ¿Qué ha sucedido en el alma desgarrada del poeta para que adopte una actitud que lo aleja de dicha doctrina?
La ceguera está unida al infortunio, pero también a la sabiduría. El Escrito a ciegas no alberga una angustia lacerante, sino una serena ironía, un tono profético que le permite distanciarse de la tradición cristiana para internarse por aquellos aspectos cuestionables de la misma. Como el ciego que solo tiene el bastón para orientarse, el poeta ya no mira a un cielo que se niega a responder y solo encuentra la palabra para definir sus nuevas inquietudes. En Travesía la mirada es diametralmente opuesta, la conformidad con la tradición cristiana lo conduce a una angustia desgarradora. (…)
En el Escrito a ciegas observamos las dudas del poeta por las verdades reveladas. Desde la perspectiva cristiana la duda es alejamiento. Para Martín Adán también; pero no todo alejamiento lo conduce a la duda. En algunos momentos, alcanza una distancia tal de los dogmas cristianos que le permite afirmar y no dudar de sus hallazgos verbales.
(…) La soledad en el “Día”, es decir en el Reino Escatológico, es asumida como un acto individual que no involucra a la especie humana. Aquí su lado divino que no alcanza a cabalidad. El “absoluto” -libre de determinaciones o relaciones- en la “Zoología” coloca el acento en su lado “animal”, en donde el pensamiento, como antes la “soledad”, lo excluye. Sin embargo, el poeta, con la imagen del “carnívoro feroz”, enfatiza la idea de que en algún momento se produjo o consumó su anhelo; pero que no es capaz de dar cuenta en palabras de este acontecimiento.
Y no alcancé al furor de lo divino/ Ni a la simpatía de lo humano./ Lo soy y no lo siento ni así me siento./ Soy en el Día el Solitario/ Y el absoluto en la Zoología si pienso,/ O como carnívoro feroz si agarro.
(…) En los versos siguientes está el núcleo de la “herejía” de Martín Adán. Podemos apreciar dos aspectos del distanciamiento del dogma cristiano por parte del poeta. El primero, la duda. El segundo, asumir una disyuntiva en donde es posible no ser la “Creatura” sino el “Creador”.
¿Soy la Creatura o el Creador?/ ¿Soy la Materia o el Milagro?/ ¡Qué mía y qué ajena tu pregunta!…/ ¿Quién soy? ¿Lo sé yo acaso?/ ¡Pero no, el Otro no es!/ ¡Sólo yo en mi terror y en mi orgasmo!
(…) no asume la posibilidad de salvarse. La búsqueda ontológica de un nuevo “ser” lo ha llevado a vislumbrar que dicha salvación podría obrar si él fuera “otro”. Ni la “sensibilidad” ni el “entendimiento” lo han llevado a buen puerto. Cuando experimenta el éxtasis visionario no puede dar cuenta de éste sin desnaturalizarlo.
Yo buscaba otro ser/ Y ése ha sido mi buscarme./ Yo no quería ni quiero ya ser yo,/ Sino otro que se salvara o que se salve/ No el del Instinto, que se pierde,/ Ni el de Entendimiento, que se retrae.
Se cierra el círculo del Escrito a ciegas. La sabiduría consiste en aceptar que no hay grandes preguntas, por lo tanto, desvirtúa la ingenuidad de indagar por grandes respuestas. Las respuestas del poeta no pasan por indicaciones dichas a su interlocutor para que éste transite por la vida con prudencia; sino por sugerir que las respuestas por las que indaga se encuentran en él mismo. Para descubrirlas es menester seguir el propio camino tal como lo ha seguido el poeta: el encuentro del instante.
Tú no sabes nada;/ tú no sabes sino preguntar,/ tú no sabes sino sabiduría/ pero sabiduría no es estar/ sin noción de nada, sino proseguir o seguir/ a pie hacia el ya.
autor: ANDRÉS PIÑEIRO/ medio: EL DOMINICAL de EL COMERCIO/ publicado: 25 DE MAYO DE 2008
12
Nov
08

columna: Si Obama se atreviera, CÉSAR HILDEBRANDT

¿Quién es Barak Obama, el probable próximo presidente de los Estados Unidos?
Dicen que es el Kennedy del nuevo siglo. Yo digo que ojalá no lo sea. Kennedy terminó sobrepasado por lo más oscuro del Pentágono y ordenando la invasión de Cuba, lo que arrastraría al mundo, meses después, a la crisis de los misiles y a la inminencia de la guerra nuclear.
Dicen que sería un gran cambio en la política exterior norteamericana. Me pregunto si un gran cambio consiste en llamar “Estados parias” a Irán, Siria, Cuba y Venezuela. Y esos son los términos que emplea Obama.
¿O será un gran cambio plantear que Estados Unidos cuente con 25,000 infantes de marina adicionales y 65,000 efectivos terrestres de más? Y eso es lo que plantea Obama.
Dudo de que sea un gran cambio apostar “por la energía limpia del etanol” para reducir la dependencia petrolera, o decir que el flujo de indocumentados debería empezar a cortarse empezando con 500,000 inmigrantes menos durante el primer año de su mandato. Como senador, Barak Obama no votó en contra del muro fronterizo que, erizado de cámaras y púas, se levantó en contra de México.

Dice Obama que cerrará la cárcel de Guantánamo y que devolverá el hábeas corpus al disminuido pueblo norteamericano, pero resulta que la Suprema Corte acaba de sentenciar en ese sentido obligando a Bush a respetar los derechos humanos de los prisioneros del enclave en territorio cubano. Adicionalmente, el candidato que derrotó a Hillary Clinton no ha tomado distancia de la pena de muerte.

Es cierto que se opuso a la guerra en Irak, pero lo paradójico es que no ha prometido un retiro inmediato de las tropas invasoras sino uno ralentizado, programado inicialmente para dieciséis meses, y de ningún modo total “porque necesitamos tener capacidad de ataque sobre las bases de Al Qaeda que puedan todavía estar allí”. Además, si bien es cierto que se opuso a la guerra en el 2003, al año siguiente votó a favor de incrementar el presupuesto para sostenerla.
Y si de temas domésticos se trata, basta un ejemplo: Obama pasó de postular el seguro de salud universal (41 millones de estadounidenses carecen de seguro médico) a expresar cada vez más dudas sobre el financiamiento del proyecto. Y en el camino no se atrevió a condenar el orden impuesto por las empresas que ganan billones con la privatización de la salud impulsada por Reagan y continuada por la dinastía texana que ha puesto a los Estados Unidos donde está (en la más grave de sus crisis tras el derrumbe de la bolsa de 1929).
Y si el ejemplo de la cobertura sanitaria no bastara, miremos lo que empezó como “la crisis de las hipotecas”. Creo no exagerar si digo que en este momento no hay un solo analista norteamericano que nos pueda decir qué se propone hacer Barak Obama con una economía edematosa que parece ir a la deriva rumbo a una tormenta mayor. Obama saca la cara por la clase media y dice que las políticas republicanas han favorecido a los ricos, pero no se atreve a decir que esa política se tomó al dictado de los intereses de las grandes corporaciones, las depositarias del verdadero poder.
El gasto público -que debió reducirse en la visión conservadora de un Estado cada día más delgado- se ha incrementado en 64% gracias a Bush y sus guerras. Obama ha planteado 50,000 millones de dólares adicionales a los 170,000 millones ya gastados por Bush en ayudas tributarias para el americano medio asfixiado por las hipotecas. ¿Se saneará así una economía que vive de los excesos y parece alimentarse sólo de sus déficits? Lo más valioso en este capítulo es la promesa de Barak Obama de anular las últimas rebajas de Bush a las tasas impositivas del 5% más rico de la población, aunque no se han señalado todavía plazos y montos.
A mí la verdad que Barak Obama me cae muy bien pero no me despierta ningún entusiasmo.
El problema es que no importa lo que diga en la campaña electoral o cuán original luzca en un programa de la televisión. Lo que importa es hasta dónde podrá llegar si llega a ser presidente de los Estados Unidos. Es decir, hasta dónde se le permitirá ir.
Porque Estados Unidos no se gobierna: se hereda a piñón fijo.
Si Obama pretendiera salirse del libreto de las corporaciones, si osara cambiar la partitura interminable de los “enormes intereses” que han terminado por roer y contaminar lo que fue la mayor democracia del mundo, supongo que, en ese momento, sería invitado a Dallas. Allí, algún Lee Harvey Oswald de ocasión y tecnológicamente actualizado, se encargaría de convertirlo en mártir y en residente de Arlington.
Porque en Estados Unidos, como se sabe, no hay golpes de Estado tercermundistas. En ese país que alguna vez tuvo la razón y fue de veras agente de la libertad frente al fascismo, a los presidentes incómodos los matan. Así hicieron con John Kennedy cuando estaba a punto de decidir que no habría escalada en Vietnam. A su hermano Robert, en cambio, lo mataron en el camino a la presidencia. Eso es más barato y limpio. Y esto que en esa época “el complejo militar-industrial”, que Eisenhower vio claramente como una amenaza, estaba todavía en pañales. Hoy es casi un poder absoluto.
medio: LA PRIMERA/ publicado: 21 DE JUNIO DE 2008
02
Nov
08

columna: ¡Abisa a todos compañeros de Wall Street pronto!, MIRKO LAUER

Un repunte en las ventas de El capital, de Karl Marx, en Alemania nos recuerda que desde su origen la teoría marxista venía profetizando una crisis como la actual, o peor. A grandes rasgos la idea es que contradicciones internas del capitalismo reducirían la tasa de ganancia del capitalista, hasta hacerlo colapsar.
La versión estándar en estos días apunta más bien hacia la irresponsabilidad, la codicia y la deshonestidad de los banqueros de inversión. Pero a estas alturas hay indicios de que si ese origen puntual de la crisis es más o menos claro, su naturaleza es algo más complicada. Para esto último la económica clásica no tiene explicaciones convincentes.
Los críticos del marxismo hacen notar que la gran crisis de 1929-1930 no derribó al capitalismo, sino más bien lo preparó para algunos periodos de inédita prosperidad. Lo que viene sucediendo en torno nuestro estas semanas debilita el argumento, aunque con cargo al resultado concreto y final de la tormenta financiera en curso.
Tan temprano como agosto pasado Immanuel Wallerstein seguía insistiendo en que estamos ante una crisis estructural que el sistema presente no podrá sobrenadar. Su origen está, dice, en “la falta de plusvalía disponible y por tanto la falta de ganancias que uno pueda realizar”. Salir de eso, vaticina, tomará de 20 a 40 años. Mientras tanto, el caos.
Esa parte del vaticinio parece fácil: la crisis de 1929-1930 demoró más de 15 años y una guerra mundial en irse. La parte más complicada está en la dirección de los inevitables cambios. Es decir si estamos solo ante un hipo tamaño jumbo o si el capitalismo ya no volverá a ser lo que fue, esto último algo que no solo los marxistas dicen.
Noam Chomsky, que no es marxista sino un liberal adamsmithiano radical, sostiene que “la base de la crisis es predecible, y de hecho fue predecida. La liberalización financiera implica frecuentes y profundas crisis… Los motivos son intrínsecos y conocidos. Tienen que ver con bien comprendidas ineficiencias de los mercados”.
A su manera Chomsky junta la idea marxista del carácter estructural de la crisis con la idea estándar de la maldad de los banqueros. Todo se sabía, pero estos últimos simplemente no habrían informado al mundo sobre lo inevitable. Una de las ineficiencias del mercado habría sido, pues, una falta de acceso a información disponible.
En 1997 John Cassidy citaba en The New Yorker a un economista-banquero: “Cuanto más tiempo paso en Wall Street, más me convenzo de que Marx tenía razón… la suya es la mejor manera de mirar el capitalismo”. Palabras que acaban de tener un giro amargo, y que recomiendan desempolvar algunos (no todos) de los textos marxistas que dormían al fondo del cajón.


medio: LA REPÚBLICA/ publicado: 17 DE OCTUBRE DE 2008
27
Oct
08

columna: Martín Adán, CÉSAR HILDEBRANDT

Entre la rosa y la historia
eligió la historia de la rosa.
No lo entendieron.
No es normal hablar sobre las rosas.
No se estila dedicarle a la rosa
sonetos gongorinos
ni andar por la vida con la barba crecida,
con el gusto por los muchachos en flor,
la vieja gabardina cual velamen
de balsa a la deriva.
Tenía algas enredadas en la barba
y dos volcanes apagados en vez de ojos
y voz de mar cansado
y un método para ser triste y no pedir tregua
y otro para contar mentiras en gerundio
y un último para ser procaz
y jamás disculparse
y una irresistible vocación por
el trastero del idioma
y los enrevesadores del sentido
y unas ganas urgentes por orinar donde estaba prohibido.
La cordura de los asesinos y ladrones
que pueblan la historia y detestan las rosas
terminó de matarlo.

medio: DIARIO LA PRIMERA/ punlicado: 1 DE SETIEMBRE DE 2008/ fuente web: CÉSAR HILDEBRANDT. BLOGGER
nota NUNCA ESCRITA: A propósito del centenario del nacimiento de Rafel de la Fuente, mañana 27 de octubre d 2008.
24
Oct
08

columna: Nicolasa/Lucía de la Cruz, CARLOS CARLÍN

(Importante audio que demuestra cómo la cantante criolla se refiere a ella en tercera persona).
Lucía: ¿Aló?… /Nicolasa: Aló, ¿Lucía? /Lucía: Lucía contesta. ¿Quién llama a Lucía? /Nicolasa: Yo, la vieja que sale en Canal 7. Lucía: ¡Giacosa! Hola, Lucía te salu… /Nicolasa: ¡Nooo! Soy Nicolasa. Escúchame. Estoy convenciendo al ministro para que saque a la Barraza y tú te quedes con…(inaudible)…diodía criollo. / Lucía: ¿Franco? A ver, canta./

Nicolasa: El ministro hace lo que le digo, es mi títere. /Lucía: (Risas) Ta’ que (inaudible) ¡eres la muerrrte! /Nicolasa: Sí, pero vas a tener que darnos un adelanto /Lucía: Fuiiira… (inaudible) Nicolasa: Tú ya cobraste tu (inaudible)…. y 5 para mí /Lucía: ….No me conoces ¿no? (inaudible) ¡Quiero a Bartola y a la Eva haciéndome coros! ¿Cuánto le sale eso a Lucía? /Nicolasa: A veces nueve, otras cinco, otras diez. Dependiendo de a quién había que aceitar, ¿no? /Lucía: Y también Lucía quiere cambiarle el nombre de Mediodía criollo a Al mediodía un chibolo. /Nicolasa: (inaudible) Sí, más o menos cien mil en un año. /Lucía: ¿Cien mil? ¿Doscientos mil? /Nicolasa: ¡Cállate, nos están chuponeando!
 

autor: CARLOS CARLÍN/ medio: PERÚ 21/ publicado: 11 de octubre de 2008

 

caricatura: JAVIER PRADO/ medio: EL COMERCIO/ fuente web: LA NUEZ
22
Oct
08

columna: Haya de la Torre y Velasco Alvarado según García, NELSON MANRIQUE

En su libro La revolución constructiva del aprismo. Teoría y práctica de la modernidad (Lima, 2008), Alan García busca demostrar que su viraje hacia el neoliberalismo constituye un retorno hacia las verdaderas posiciones de Haya de la Torre.
Argumenta García que Haya de la Torre era un abierto enemigo de las reformas de Velasco Alvarado, mientras que los apristas -en primera línea Alan García- cometieron el error de leer la revolución militar como la “realización de lo que había propuesto el Apra desde 1931“.
Esto habría llevado a que “adoptaran como propias las estatizaciones, el modelo colectivista en la agricultura y el manejo estatal del comercio de muchos servicios y bienes” (104-105). El resultado fue que se compraron el proyecto de Velasco Alvarado, un modelo y conceptos que eran “totalmente ajenos a la ideología de Haya y su trabajo dialéctico”. Así, el primer gobierno de Alan García “resultó más velasquista que hayista” (108). García reniega hoy de su apostasía y enmienda rumbos virando hacia el sano neoliberalismo.

En verdad, Haya de la Torre sostuvo públicamente posiciones contrarias a lo que afirma Alan García. En febrero de 1970, en el Día de la Fraternidad, reclamó la paternidad intelectual de las reformas que realizaban los militares, protestando porque estos no reconocían la deuda intelectual que le tenían: “Debemos estar insatisfechos porque no es manera, aceleradamente y furtivamente, de llevar esas ideas adelante y de esconderlas, sobre todo ocultando su origen y procedencia (“75 años en la vida de un líder”. Diario La Prensa. 7 Días del Perú y del Mundo. Nº 609, 22 de febrero de 1970). Lo mismo sostenía un año después: “nosotros estamos de acuerdo con una sana transformación del Perú, con un cambio que preconizamos siempre y por el cual fuimos perseguidos y se nos dijo extremistas, desleales y hasta antiperuanos” (“Por pedir lo que ahora se hace, fuimos perseguidos y acosados, afirma Haya”. Última Hora. Suplemento Político Sábado, 20 de febrero de 1971). Siguiendo su propio razonamiento, Alan García, al ser “velasquista” durante su primer gobierno, era pues ortodoxamente hayista.

Alan García presenta hoy a Haya, además de profeta, como un precursor del entreguismo neoliberal. Pero es injusto endilgar a Haya claudicaciones de las que solo él debería responder: “Seamos sinceros -declaraba Haya-: todo esto va en transición hacia un futuro de socialismo; pero mientras tanto los capitalistas tienen derechos” (“Lo que no dijo Haya de la Torre (Primera Parte)”. Caretas. Nº 431, marzo 3 de diciembre de 1971).
medio: PERÚ 21/ publicado: 7 DE ABRIL DE 2008



de vuelta al ruedo

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